Arbitraje, por un rato te ves dignificado. Se retiró Sciancalépore, un árbitro que no llegó más allá de la Primera B. Que lloraba como una nenita al momento de finalizar su último partido, Estudiantes - All Boys. ¿Tristeza por el abandono de la actividad? ¿O, quizás, genuinas lágrimas al reconocer su propia mediocridad, no llegar más allá de la tercera categoría del fútbol argentino? ¿Será Sciancalépore otro de esos futbolistas frustrados que eligen el arbitraje y siguen frustrándose desde su soberbia dentro de un campo de juego?
Qué pena, Señor Sciancalépore, se retiró sin pena ni gloria. Las cámaras de los noticieros (noticieros que no son capaces de realizar un análisis serio de lo que está pasando), le dieron un espacio para que cuente como mandó en cana a dirigentes de All Boys por insultarlo en el entretiempo, cuando se dirigía al vestuario. Señor Sciancalépore, cobarde, alcahuete, llorón, frustrado... ¿No es capaz de reconocer su error y decir, "esta gente me insultaba porque soy, fui y seré un inútil toda mi vida"? Por qué no hace un mea culpa y asume que estuvo mal en denunciarlos con la policía y amenazarlos con seguir la denuncia ante el CoProSeDe (inútil como Usted, inútil en cumplir con su "trabajo"). Por qué no dice ante las cámaras: Sí, soy un fracasado, la jugada del primer tiempo fue penal, está bien, merezco los insultos.
Sciancalépore, una despedida sin gloria para una carrera sin gloria.
Arbitraje, no temas. Se fue Sciancalépore. Atrás seguro que viene uno peor...
domingo, 1 de julio de 2007
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